¡No es por flojera!  Según una nueva investigación, este gusto por dormir es genético.

Si duermes mucho no es tu culpa sino de tus genes.
Si duermes mucho no es tu culpa sino de tus genes. | Fuente: Difusión

El científico Albert Einstein necesitaba dormir hasta 11 horas diario para rendir al máximo mientras que la exprimera ministra británica Margaret Thatcher apenas necesitaba cuatro. ¿Cómo es posible esta diferencia?

Bueno, si eres de las personas que ama dormir y aprovecha cualquier momento que aman para conciliar el sueño, los investigadores de las Universidades de Murcia y Massachussets que esto se debe a tus genes.

«Dormir la siesta es algo controvertido», señala Hassan Saeed Dashti, investigador del Centro de Genómica de Medicina del Massachusetts General Hospital y coautor de la investigación.

En el mismo estudio se explica que las siestas no son exclusivas de los humanos: «Son episodios cortos de sueño diurno que se conservan evolutivamente en diversas especies diurnas, que van desde moscas hasta mamíferos».

Algunas culturas adquieren el hábito de la siesta, pues otros estudios lo relacionan con el incremento de la productividad: «En algunos países en los que las siestas han sido siempre parte de su cultura, como es el caso de España, se está perdiendo el hábito; en otros, como en Estados Unidos, hay compañías que lo están promoviendo como método para mejorar la productividad».

LAS SIESTAS NO FUNCIONAN PARA TODOS

Desafortunadamente, algunas personas no logran dormir durante el día. Luego de realizar un estudio de asociación del genoma (GWAS por sus siglas en inglés) se identificó que 123 regiones en el genoma humano se asocian con poder conciliar el sueño en el día.

Por lo tanto, la facilidad para tomar siestas podría ser el resultado de tu herencia genética. La investigación también señala que hay otros factores que influyen para que una persona pueda dormirse con facilidad durante el día; por ejemplo, no haber descansado suficiente en la noche anterior.

Por su parte, los expertos de Mayo Clinic explican que algunas personas simplemente no logran tomar siestas porque no se sienten cómodas durmiendo en otro lugar que no sea su cama o porque dormir en el día descontrola su sueño nocturno.

Estos son sólo algunos de los factores que influyen en las personas para decidir si quieren tomar o no una siesta. Recuerda que dormir un rato por la tarde puede ayudarte a mejorar tu desempeño, relajarte y hasta disminuir la fatiga. Ojalá seas de los afortunados que logran conciliar el sueño durante el día.