En una relación saludable, dos personas que se quieren deben respetar sus derechos y diferencias. | Fuente: www.shutterstock.com

En una relación, no te dejes impresionar por las primeras apariencias

Cuando recién conocemos a nuestra pareja, nos podemos enamorar rápidamente de cómo es, a partir de cómo se muestra, pero este es un conocimiento superficial e inicial. El tiempo y las experiencias compartidas nos ayudarán a conocernos mejor con todos nuestros defectos y virtudes.

Con el tiempo, muchas veces, nuestra pareja comienza a mostrar conductas diferentes a las que tuvo al inicio de la relación, aquellas actitudes que hizo que nos enamoráramos de ella o él. Esa persona seguro/a de sí mismo/a, sensible, respetuoso/a, amable y solidario/a de quien nos llegamos a enamorar, se esfumó. Toma mucha atención si este cambio incluye actitudes agresivas porque esto debería marcar el fin de tu relación.

Tal vez ya lo has vivido: los primeros meses, o incluso, años de la relación, todo es “color de rosa”, es decir, es la etapa de la relación donde no hay conflictos, ni discusiones; sin embargo, cuando la pareja comienza a mantener una relación más seria y empiezan a compartir más tiempo juntos, es donde salen a relucir las verdaderas personalidades y características de las personas, y lamentablemente, recién en ese punto, te das cuenta de los peores defectos de tu pareja.

Puedes llegar a pensar: “Mi enamorado/a cuando discutimos a veces me empuja, pero yo sé que en el fondo es buena persona y me quiere” ¿Es posible pensar que esta afirmación es correcta? La respuesta es simple: no.

Recuerda que nunca debes renunciar a tus derechos o a tu bienestar. | Fuente: www.shutterstock.com

La violencia no se debe justificar nunca. Los golpes y empujones son violencia física. No existe ningún motivo para que la pareja reaccione de manera agresiva. El problema se da cuando la víctima se queda con la primera impresión de su pareja, es decir, con todas aquellas cosas que hicieron que en un principio se enamorara de él/ella. Además, los agresores, luego de la conducta violenta, ya sean físicas o psicológicas, llegan a una etapa de arrepentimiento, en donde puede escuchar frases como: “no sé qué me pasó, yo no soy así”, “no volverá a pasar”, “no voy a dejar que nadie te haga daño”, entre otras. Pero la realidad es la siguiente: lo hizo una vez, lo hará por segunda y por tercera vez también.

Recuerda que nunca debes renunciar a tus derechos o a tu bienestar, resuelve los conflictos con tu pareja de manera sana, nunca permitas que te insulte o te agreda física, psicológica o sexualmente. En una relación saludable, dos personas que se quieren deben respetar sus derechos y diferencias, deben saber escucharse y expresar sus ideas con total libertad.

Dos personas que se quieren deben respetar sus derechos y diferencias. | Fuente: www.shutterstock.com

Si quieres saber el estado de tu relación, ingresa al toxímetro.

Y si necesitas conversar con un especialista sobre tu relación ingresa al Chat 100 del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Estas y otras informaciones las compartimos en el marco de la campaña “La violencia se pinta de amor. ¡Date cuenta!”, por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y Radio Corazón. Para más información visita www.laviolenciasepintadeamor.com